lunes, 17 de junio de 2013

Fin de la segunda parte

Ya pasó... aunque la intensidad de esta última semana en el fondo tiene algo que me engancha y ahora me siento un poco desnuda sin tanto ajetreo. Más que estudiar he sido una estudiante: quedar para repasar, horas de bar con muchos apuntes y muchas risas, hacer quinielas y descartar, inventar trucos para recordar... Reencuentros deseados previo examen y todo pasa tan rápido!

Estos días, intentando no dar demasiada rienda suelta a mi imaginación, me apetecía un montón escuchar viejas canciones como Mi Coco, Mi tercer pie, M (siempre canto M cuando cocino, es curioso) de mis Piratas y al acabar inevitablemente me ha salido esta frase que pongo a modo de título (he cambiado de primera a segunda por adaptarlo a la realidad).




Tenía ganas de escribir en mi libreta, de hacer recortes y collages, de escuchar música, de visitar mis blogs favoritos, de arreglarme ropa, de hacer listas con todo lo que quiero hacer y para todo esto necesito vacaciones, venga con la jornada intensiva me conformo... Empieza la cuenta atrás, junio te quiero mucho pero vete ya!!

Ahora mientras escribo me he puesto el programa de la mañana de HET que no me ha dado apenas tiempo de escuchar en el coche y me ha encantado que trataran sobre Extremoduro, escuchar clásicos como So payaso y ésta en especial: La vereda de la puerta de atrás. Es de esos grupos que todo su repertorio conforman un flashback continuo de intensos recuerdos.


Si no fuera porque hice colocado
el camino de tu espera

me habría desconectado;
condenado
a mirarte desde fuera
y dejar que te tocara el sol. 

Y si fuera
mi vida una escalera
me la he pasado entera
buscando el siguiente escalón,
convencido
que estás en el tejado
esperando a ver si llego yo.

Y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás
por donde te vi marchar
como una regadera que la hierba hace que vuelva a brotar
y ahora es todo campo ya.

Sus soldados
son flores de madera
y mi ejército no tiene
bandera, es sólo un corazón
condenado
a vivir entre maleza
sembrando flores de algodón.

Si me espera
la muerte traicionera
y antes de repartirme
del todo, me veo en un cajón,
que me entierren
con la picha por fuera
pa que se la coma un ratón.

Y muere a todas horas gente dentro de mi televisor
quiero oír alguna canción
que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor
y que empiece en sí y no en no.