martes, 5 de noviembre de 2013

DEAR DIARY

Y así me convertí en esclava de mis palabras, con esta afición mía a escribir diarios. Son ya muchos años de secretos, de pensamientos que no te apetece compartir (ni siquiera pronunciarlos en voz alta para ti). Todas las personas tienen derecho a una intimidad, una parte tan tuya que ni la persona a quien más quieres tiene porqué saber. 

Hay partes de estos diarios que ni yo soy capaz de releer, que quisiera quemar, tachar, borrar, arrancar!! Pero existe un pacto de fidelidad entre él y yo: todo lo que escribo en sus hojas queda entre nosotros, como en el secreto de confesión. No debo pedir perdón ni avergonzarme de mis pensamientos porqué sería como negar mi propio derecho a la libertad. Al final la libertad se reduce a eso, a pensar lo que te de la gana.




Nuestro nuevo juguete para el piso de Fantastik, gracias Tula por la buena recomendación!



Mañana de playa
Volvimos a la playa. La playa se vive de otra manera cuando no es verano, ahora me relaja mucho. Nos encanta leer en la playa, ya no sabemos ir sin nuestras sillas abatibles y son ideales para ratos de lectura. Miguel está leyendo una novela histórica que compramos en un mercadillo y yo intento comprender a Joyce (es un pequeño reto). Pronto nos ponemos a hablar de nuestras cosas y no nos hace falta nada más en el mundo, eso es felicidad.



Contrastes: gente paseando con aire otoñal y Peter Pan del verano.


Bolsito Lanusa
Esta imagen me enamoró al verla: rojo caperucita con azul pitufo. Ya sólo quiero usar esta combinación!! Llevar leotardos de colores y abrigos con capucha, y vivir en un cuento infantil!