domingo, 3 de mayo de 2015

MI COCO

Miguel lee a mi lado con sus gafas vintage que me encanta como le quedan. No me deja hacerle fotos, él no es muy de foto, a no ser que estemos de viaje y haya un espectacular monumento detrás. Hemos limpiado el patio porqué me apetecía mucho salir a hacer manualidades, aunque hemos tardado un buen rato ha valido la pena, ahora se está la mar de bien :)

Hace mucho calor, calor de pleno de verano que se suele decir. He rescatado viejas revistas del fondo del armario buscando inspiración para mi nuevo proyecto, mejor dicho, para el proyecto de Àngela (Encenentlaimaginació), a quien tuve la suerte de conocer en el curso Arte y pedagogía en diálogo, y que se llama Pedrafeliç. Os hablé hace muy poquito de él en este post.

Las dos primeras piedras que he pintado han sido un desastre absoluto, tanto que las iba a tirar. Las pinté con cuatro tubitos de vete a saber cuánto tiempo hace que tengo en un cajón (seguro que de mala calidad) y unos pinceles más gruesos de lo deseado. Pero después de reseguirlas con el permanente negro, hasta tienen un pase. Las he fotografiado, son las primeras piedras que he pintado nunca y ya por eso son importantes! Pronto las liberaré para que alguien las pueda encontrar.





Tengo más piedras a la espera, cogí unas cuantas en una tarde de paseo por los alrededores de donde vivimos, uno de estos días en los que he necesitado airearme y desconectar de mis pensamientos. La naturaleza me ayuda a pensar desde otro prisma, me da energía positiva, me va genial. Salimos los dos a andar, un paseo por el bosque de un par de horitas es mejor que un paracetamol (mi única medicina permitida ahora).

Tengo que averiguar qué tipo de pintura es la más indicada para pintar piedras e indagar sobre técnicas y demás ideas que me puedan ayudar, ¡estoy decidida!


Estos días me estoy consistiendo: estoy haciendo lo que me apetece. ¡He dibujado! Yo, que no dibujo desde... ni me acuerdo. Como siempre, por aquello de "si no lo voy a hacer bien mejor me quedo quieta". ¡Me da igual! Probar también es un buen ejercicio, es necesario, de hecho, para acabar haciendo algo bien. He dibujado un ojo, y a partir del ojo me ha salido una nariz, después una boca... Y una cara triste. 

Dibujar es como crear una historia: en el instituto dibujaba mucho en clase (tal vez no era el lugar más indicado porque conseguía abstraerme totalmente de la explicación del profe), con el pilot de 0.5, que tenía en varios colores, empezaba por una parte cualquiera del folio y acababa por rellenarlo casi por completo; eran dibujos encadenados que componían una historia. Esta vez, dentro de mi cabeza sonaba la canción Mi coco de Los Piratas, ahora la letra adquiere un significado bien distinto para mí.



Como una ventana que al cerrar
no ilumina el punto que ha dejado entre tinieblas,
una sombra entre las piedras.

Así se ha quedado, sin razón,
nadie le ha explicado que no existe explicación
y tiene tantas dudas.

Y cómo le podría yo explicar
que la pena dura tanto
como quieras tú seguir llorando.

Y, aunque tú revises tu interior,
siempre queda algo que
te dice que esto es para largo,
aunque no lo tengas claro y quieras escapar.

Mi coco me dice que hoy
mi vida entera pasará
ante mis ojos y pediré perdón.

Con la razón estudiaría,
un libro abierto es hoy
mi corazón, mi corazón.

Mi coco, Los Piratas.


Hojeando las revistas antiguas Kireei me he detenido en uno de los artículos: una entrevista a una fotógrafa que hace mucho tiempo que sigo, Jackie Rueda (me gustan mucho sus fotografías de comida, me encantan las fotografías sencillas de cosas cotidianas) y en ella propone un juego fotográfico que intentaré llevar a cabo, aunque la fotografía no sea mi punto fuerte, sí que cada vez me gusta más y hago más fotos en mi día a día. 

El juego de aprender a mirar: pinta bien ¿verdad? Ya lo compartiré cuando lo empiece!



Ayer nos fuimos a pasar el día a Falset (Tarragona) con motivo de la feria del vino. No he probado gota de alcohol desde el embarazo, pero hago unas catas olfativas muy interesantes! Nos hizo un día soleado y nos gustó mucho el lugar y el precio, recomendado para todos los apasionados del vino y la gastronomía (a parte de vinos, había quesos, embutidos, dulces...). No hicimos muchas fotos, reconozco que no estaba demasiado bien de ánimos, pero os dejo algunas imágenes para que os hagáis una idea:








¡Qué tengáis una feliz semana!