martes, 11 de agosto de 2015

PROPUESTA DE CESTO DE LOS TESOROS

¡Buenos días!
Qué ganas tenía de compartir mi propuesta de Cesto de los Tesoros (Basquet Treasure o Panera dels Tresors) y os explico el porqué: desde que empecé a trabajar como maestra de educación infantil hasta ahora he notado grandes cambios en mi modo de entender la infancia, la educación, el papel del educador, los espacios educativos, los materiales, etc., todo ello gracias a la formación permanente y a no dejar nunca de leer e informarme sobre temas relacionados con mi profesión (y lo que me queda, porque jamás dejaré de cuestionarme cosas, reflexionar y querer saber más). 

Pues bien, con el Cesto de los Tesoros, al ser un recurso muy común en todas las escuelas, he podido ver muchas propuestas y hacer comparaciones. Aunque, en principio, todas se basen en la iniciativa de Elinor Goldschmied, la interpretación que se hace de esta propuesta inicial puede llegar a variar bastante y no siempre con el mismo grado de calidad, como todo en la vida.

Por eso, después de cuestionarme mi propia trayectoria con respecto a este material y observar minuciosamente muchas alternativas distintas, me he atrevido a compartir mi propuesta personal.

MI CESTO DE LOS TESOROS
El Cesto de los Tesoros es una propuesta de aprendizaje que se suele ofrecer a los niños y las niñas cuando empiezan a sostenerse sentados por sí solos (7/8 meses); como no me gustan las franjas cerradas (porque todos los que pasamos tiempo con bebés sabemos que los ritmos evolutivos varían de un niño a otro y las características personales hacen que también sean distintas las necesidades y los intereses de cada niño), lo tomaría a modo orientativo. Así que, siempre con flexibilidad, el adulto, conocedor de las particularidades de cada niño, decidirá cuál es el mejor momento para ofrecérselo.

¿Cuándo optaremos por otra alternativa al Cesto de los Tesoros? Siguiendo nuestro propio criterio, cuando observemos que ha perdido el interés, ha dejado de ser atractivo y estimulante para el niño. En muchos manuales se marca un tiempo para el cesto que finaliza cuando el niño empieza a andar y se le da continuidad con el Juego Heurístico, no estoy muy de acuerdo con esta manía por mecanizarlo todo. Para mí, el cesto puede coincidir con el juego heurístico o con cualquier otra opción de juego, como una alternativa, y se puede transformar por ejemplo en otros cestos:

Variantes del Cesto de los Tesoros
  • Cesto de metal: con todos los objetos de metal pero de distintas cualidades (forma, tamaño, peso, textura...)
  • Cesto de madera: con todos los objetos de madera, al igual que el cesto de metal, buscaremos distintas cualidades sensoriales dentro de este material
  • Cesto del otoño: con elementos relacionados con esta estación (que da mucho juego), como por ejemplo frutos de otoño (membrillos, granadas, piñas, naranjas, calabazas...) y telas de los colores de la estación (amarillos, naranjas, marrones...)
  • Cestos inspirados en la naturaleza: con piedras distintas, hojas, troncos pulidos... 
  • Cestos inspirados en el mar: con conchas, caracolas de mar, estrellas, esponjas, cristales pulidos... 
  • Cestos sensoriales auditivos: con objetos que produzcan sonidos distintos, etc. 
Las posibilidades son infinitas, hay que intentar adaptarse a las necesidades de los niños a la hora de decidir y va genial hacer listas de materiales antes de empezara buscar.

Beneficios del Cesto de los Tesoros
  • Satisface la curiosidad innata
  • Ayuda al descubrimiento del entorno
  • Desarrolla de la psicomotricidad fina y gruesa
  • Desarrolla la coordinación óculo-manual
  • Favorece la capacidad de atención y concentración 
  • Fomenta la elección y la toma de decisiones
  • Contribuye al desarrollo de la capacidad de selección, discriminación, diferenciación...
  • Estructura el pensamiento
  • Estimula la percepción y activa los sentidos
  • Promueve la adquisición de autonomía
  • Alimenta las ganas de jugar
Los objetos
  • El cesto: de mimbre, de aprox. 30-40 cm. de diámetro y 8-10 cm. de alto, redondo y estable
  • El contenido:
    • Elementos naturales o elaborados a partir de productos naturales
    • Ningún objeto de plástico ni juguete (por ser el material más pobre sensorialmente y predominante en los materiales comerciales destinados a la infancia)
    • Objetos de un tamaño suficientemente grande para que no les quepa en la boca (seguro, para que pueda explorar libremente)
    • Con cualidades sensoriales: táctiles, auditivas, visuales, gustativas y olfativas
Ejemplos de objetos por categorías (mi lista personal)
  • Metal: flanera, colador, llaves, servilletero, cuchara, cuenco pequeño, silbato, trozo de cadena, moldes, tapas...
  • Madera: mortero, cuchara, tronco pulido, tronco de bambú, anillas de cortina, castañuelas, huevo de zurcir...
  • Naturaleza: piedras, frutos, piña, cáscara de coco, caracola, concha, pluma, esponja, huevo de mármol...
  • Tejidos: lana, hilo, cuero, telas distintas (algodón, tergal, terciopelo, seda, sarga, rafia...) y de distinto grosor, bolsitas de tela, cintas de raso...
  • Cristal: tarrito, pisapapeles, bote pequeño...
  • Goma: anilla de cafetera, trozo de manguera, tapón de lavabo (y por mí poco más)
  • Cartón: cajita, rulo, libreta pequeña...
  • Cerámica: figura pequeña, huevo, huevera, vasija, jarrita...
  • Mimbre: cestito, posavasos, maraca...
  • Otros: pincel, brocha, cepillo de cerdas naturales, borla, estropajo...
  • Espejito
Papel del adulto
  • El adulto decide qué materiales desea que contenga el cesto, debe mantenerlos limpios y renovar los que se deterioren, e incorporar nuevos elementos cuando lo crea necesario
  • Ofrece el cesto en momentos puntuales del día en que el niño esté tranquilo y receptivo, proporcionando un ambiente relajado y seguro: sobre una alfombra de trapillo o un suelo agradable de colores neutros, en un lugar libre de estímulos que puedan distorsionar la concentración (sin juguetes, sin muchos adultos, sin ruidos, sin una luz fuerte...)
  • Se situará cerca del niño pero a una distancia suficiente para no intervenir a no ser preciso. Adoptará una actitud observadora, atenta, disponible, le proporcionará seguridad con su presencia, pero dejando al niño explorar libremente

MI CESTO
Los inicios: la recopilación de materiales



Elección del cesto
Optaba entre la cestería de Barcelona Siscart y la tienda on-line de materiales educativos, que ya os mencioné en esta entrada sobre materiales, Milanta. Como las familias de la escuela me regalaron un cheque para gastar en Milanta (os tengo que enseñar las preciosidades de compré) la cogí de allí.



Elementos de los que dispongo









El cesto con todos los elementos


Objetos pendientes de conseguir
Un par de elementos de cartón, caracola marina y concha grande y un espejo, con esto ya me doy por satisfecha de entrada :)


UN CESTO ANTERIOR
Os muestro un Cesto de los Tesoros de cuando estuve en el aula de bebés, es el único del que conservo fotografías. Cada cesto es diferente porque disponemos de distintos materiales (en este caso las familias colaboraron aportando algunos objetos), pero creo que hay unos criterios a seguir que son los que nos ayudarán a otorgar calidad sean cuales sean nuestras circunstancias.




BIBLIOGRAFÍA
No os penséis que he encontrado gran cosa que me haya convencido, ya os comentaba que soy bastante crítica al respecto, os dejo dos lecturas: 
  • MAJEM, T. y ÓDENA, P. (2001). Descubrir jugando. Octaedro-Rosa Sensat. Colección Temas de Infancia: Barcelona.
  • MADARIAGA, A. (2012). La panera dels tresors ds de la meva experiència. Revista Guix d'infantil, nº 64, pp. 12-15.