domingo, 2 de agosto de 2015

CASI CASI LA RECTA FINAL

34 semanas que se me han pasado en un suspiro, que me han enseñado a querer a alguien incondicionalmente, a llorar (he aprendido que no pasa por nada por sentirme vulnerable y que el llanto es muy curativo, me he permitido la licencia de llorar y me he sentido aliviada), a luchar (aunque quién me conoce dice que soy fuerte, ahora me lo empiezo a creer) a valorar la vida, la familia, las pequeñas cosas ¡aún más! Y, en definitiva, estas semanas han sido para mí un entrenamiento intensivo de lo que significa ser madre.

Me ha encantado ver crecer mi barriga, la transformación física que he vivenciado ha sido bastante light, no he sentido esos síntomas del embarazo de los que me advertían algunas mamás, tan solo el constante movimiento de la bolita dentro, pero a nivel emocional sí que he experimentado un gran cambio, ¡un fabuloso cambio! 

He resumido esta semana 34 de gestación en imágenes:







Esta entrada la escribí justo antes de irnos diez días de vacaciones reparadoras, necesitaba salir de mi estresante rutina de no parar y hacer justo lo contrario, descansar. Pues bien, lo he conseguido, aunque reconozco que me daba un poco de miedo ponerme de parto a 900 km. de mi hospital, la bolita no me ha dado ningún susto, pero mi barriga ha crecido considerablemente (pronto os enseñaré las fotos para que veáis qué cambio!).

Tengo muchas ganas de ver su cara, de tocarla y de empezar esta nueva etapa. Aunque recibo muchos consejos de cómo afrontar la maternidad tengo claro lo que quiero y es vivirlo a nuestra manera, la de Miguel y mía, y seguro que nos equivocamos en algunas cosas, si es que hay aciertos y errores, pero debemos tomar nuestras propias decisiones porque es nuestra vida y nuestro momento. Queremos ser unos padres respetuosos y atentos, intentaremos dar el mejor ejemplo y transmitir de este modo los valores que tanto nos importan, con naturalidad y con cariño, ante todo intentaremos que sea una niña muy feliz.

Ahora ya podemos considerar que nos encontramos en la recta final y empezaremos a preparar lo que con tanta calma nos estábamos tomando: a lavar alguna ropita y sus sábanas, hacer la bolsa para el hospital de las dos, comprar lo que aún no tenemos (una muselina y cuatro cosillas para mí) y acabar lo que he dejado a medias (los baberos, el cesto de los tesoros...).