sábado, 15 de octubre de 2016

TOMAR AIRE Y CONTINUAR

Tomo aire, respiro. Todo va mejor.
Esta semana ha cambiado el tiempo, yo he sentido como si de un día para otro hubiésemos dado carpetazo al sol ardiente, al olor a mar y a aftersun, a las piernas desnudas, al vestido de margaritas que tanto me he puesto este año, a la sandía siempre lista en daditos en un tapper en la envera, a las conchas y cristalitos invadiendo todos los rincones del piso, a los gorritos de Juno, a mi bolso de redecilla, a la botella de agua muy fría, a las gafas de sol... Adiós verano, a tus duermevelas con destellos de luz colándose por las rendijas, a tus noches bulliciosas de risas y pasos atropellados, al sonido de televisores vecinales a altas horas de la madrugada, al asiento del coche ardiendo, a las chanclas como calzado oficial, al no echan nada por la tele, a las mascarillas para el pelo, a la alegría de los colores brillantes y las tardes interminables, adiós con pena y con cierta resignación. Para dar la bienvenida al otoño, no nos queda otra es cierto, pero también agradezco la calma, la templanza y la sutileza de la estación de los comienzos, de las rutinas retomadas, de la mantita fina del sofá y el calefactor para la ducha matutina. 




No es una tontería, tómate un momento para coger aire, siéntelo apoderándose de ti, seguro que todo va mejor.
Hemos andado un tramo y hemos llegado a la primera parada de avituallamiento. Este pequeño trecho ha sido más cuesta arriba que el resto del camino y tanto el cuerpo como la mente lo han notado (me he quedado en nada, suerte que la cocinera de mi escuela le va a poner remedio con sus guisos).

Ayer fuimos a pasear en familia por el pueblo. Hacer los tres juntos algo tan banal, como ir a comprar el pan, me resulta especial. Como Juno no consiente que la duerman, en la escuela les cuesta sudor y lágrimas conseguirlo, y aún cuando duerme es por poco rato. Cuando la voy a buscar por la tarde se nota que necesita dormir más: sus ojitos rojos y su cara piden a gritos una siesta, y más estos días que aún está recuperándose de virus y fiebres, y sigue con un buen refriado. Cuando despertó de su reparador sueño fuimos al horno donde hacen el mejor pan del mundo y los pastelitos con la mejor nata del planeta jejjee!! Y después, paseamos hasta la biblioteca porque quería devolver el libro de Frida y buscar algunos títulos nuevos. 

El oro día tropecé por Instagram con una persona que me ha inspirado mucho, una tocaya que se hace llamar nnoviembre y se describe como intento de filóloga y apunta que vive entre libros y pecas. Si echas un vistazo a sus imágenes, predominan las fotos de portadas de libros, y yo que tengo debilidad por este tipo de imagen-recomendación: me encantó revisar los libros que lee y pensé que los buscaría en la biblioteca (aún sabiendo que no estarían). Así fue, de 10 que busqué no encontré ni uno, al final desistí y busqué por autores simplemente. 

Al final me tarje a casa Manual de cronopios de Julio Cortázar, en una edición muy bonita de Ediciones la Torre. Hoy que me he despertado muy pronto he empezado a leerlo y me está sorprendiendo, creo que me va a durar poco...


"Instrucciones para subir una escalera   Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda eb una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquier otra compbinación producirá formas quizás más bellas o pinotorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.   Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. la actitud natural consiste en manetenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguidaaunque no tanto que los ojos dejen de ver los pledaños inmediantamente superiores al que se pisa, y respirando lernta y regularmente. para subir una escalera se comienza por levantar esa parted el cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe esxactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, para abreviar lllmaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero no ha de confundirse cion el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en e4ste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. [...].
La transformación de lo diario, de lo corriente en excepcional por medio de la palabra, del artificio literario."
No se me habría ocurrido describir algo cotidiano con tanta minuciosidad, es un buen ejercicio de escritura sin duda!

Y volviendo a mi hallazgo instagramil, tengo pendiente agradecer a Sara que me haya dado a conocer tantos libros que desconocía, entre los que hay narrativa pero también poesía (¡gracias, necesitaba alguien así!), y autores muy consagrados y otros totalmente desconocidos para mí. Creo que es importante no apropiarnos del esfuerzo ajeno sin al menos una mínima consideración ¿no?

Y ya os dejo que esta mañana tengo una cita muy importante, tomo aire, que seguro me va a ir genial!