jueves, 20 de julio de 2017

TODO EL MUNDO DEBERÍA SER FEMINISTA

Como suelo hacer, me gusta compartir descubrimientos por si a alguien le hace tanta ilusión como a mí un nuevo hallazgo. 

Y no sé cómo, si fue él que vino a mí o fui yo, que ese día me dio por curiosear en el apartado de sociología de la biblioteca. El caso es que allí estaba este mini-librito de llamativa portada, y el nombre de la autora me sonaba mucho, esa misma tarde me lo leí del tirón.

Todo el mundo debería ser feminista


Después de leer a Chimamanda compré su libro Todo el mundo debería ser feminista y otro más, Querida Ijeawele: Manifiesto feminista en quince consejos.



Y escribí a una amiga socióloga que me pasó una entrevista suya, comparto el link: entrevista en El Periódico

Al día siguiente, su pareja, que trabaja en temas de sexualidad y adolescencia, me hizo llegar un vídeo en el que da la conferencia que transcribe el libro Todos deberíamos ser feministas, por si queréis oírlo de su propia voz.


Además, me avisó de dos visitas destacadas en el CCCB (Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona):
  • El 4/10/2017 Chimamanda Ngozi Adichie
  • El 9/10/2017 Angela Davis (històrica de la lluita pels drets cicils)
Y después en la escuela, una compañera me dejó prestado el libro de Virginie Despentes, La teoría King Kong, a quien no conocía. Os lo recomiendo. Cuando se lo devolví a su dueña le comenté que me había gustado mucho conocer su punto de vista, el de una persona tan distinta a mí pero con la que me resulta fácil empatizar.


domingo, 16 de julio de 2017

TIRANDO DEL HILO

Tal vez esta sea la última entrada que escribo antes de irnos de vacaciones, así que voy a tener unas semanitas el blog abandonado. 

Hace poco me compré una libreta grande, como las que usaba en el colegio, para escribir en sucio. Necesitaba un lugar donde poder verter pensamientos desordenados, tachar, anotar ideas sueltas, garabatear... todo o que en las libretas bonitas me da pena hacer, aunque a veces acabo haciendo. Pues esta libreta, que me llevo conmigo de viaje, será mi "blog" hasta la vuelta, y espero después tener el tiempo y las ganas de transcribir algunas cositas aquí. 

¿Por dónde empiezo? Fin de curso, vale, ¡qué fin de curso más intenso! Pero si algo he aprendido con los años es a organizarme de modo que los últimos días de escuela sean lo menos estresantes posible. Aquello de quedarme recogiendo mis cosas hasta las tantas agotada ya pasó a la historia, ¡menos mal! Ahora puedo disfrutar de la despedida, que ya es bastante intensa de por sí. Si algo destacaría de mi grupo de este año es que las familias han sido encantadoras, me lo han puesto muy fácil, y el ambiente ha sido inmejorable.

Y justo en plena formación de la escuela de verano, uno de esos días en que llegué a casa pegajosa, hambrienta y cansada, recibí un mensaje precioso de A., a raíz del cuál me releí (lo hago poco) para ponerme yo también del otro lado, del de lector del blog. Así redescubrí escritos y fotografías que ni recordaba, detecté algunas faltas ortográficas y de redacción (que siempre se cuelan, ¡mira que me da rabia!), aunque no he querido corregir nada porque también forman parte de mi evolución, que es lo que más he notado, como he ido cambiando a medida que me he ido soltando y cogiendo confianza.  


Y ahora a lo que voy, que va de hilos la cosa, porque en educación a menudo nos referimos a ellos. 

El hilo como símbolo ya aparece en la mitología griega, con el famoso hilo de Ariadna (hija de Minos y Pasífae, reyes de Creta), que ayuda a Teseo (rey de Atenas e hijo de Etra y Egeo) a orientarse por el laberinto (construido por el famoso Dédalo) y acabar con el Minotauro (nacido de la unión entre Pasífae y un toro blanco enviado por Poseidón).

En la mitología romana se habla de las parcas (personificación del destino), las tres hermanas hilanderas (nacimiento, vida y muerte) que tenían en sus manos los hilos de la vida de cada mortal.

También está presente en la tradición japonesa, en este caso es el hilo rojo del destino, que une a las personas predestinadas a estar juntas mediante un hilo rojo invisible atado a los meñiques de los dos sujetos.

El hilo conductor es un recurso que utilizamos a menudo para dar coherencia a cualquier propuesta, también nos gusta tirar de hilos cuando pretendemos descubrir más cosas a partir de algo, y evitamos dejar hilos sueltos si lo que queremos es no quedarnos con nada a medio hacer. Retomamos el hilo después de una interrupción y pendemos de un hilo cuando no sabemos que va a ser de nuestro futuro, por ejemplo.

Hasta llegar a los hilos de seda sobre los que andamos cuando nos referimos a educación: "Decía Loris Malaguzzi que las maestras de Reggio Emilia siempre tenían que andar sobre hilos de seda, porque su experiencia es fuerte y frágil a la vez, y está expuesta al tiempo y a los mil ojos que la observan de manera incansable." (Rosa Sensat, Jornada Aprendiendo a caminar sobre hilos de seda).

Los hilos, como los caminos, son líneas sobre las que andar, trazos que tienen un principio y, supuestamente, conducen a un final. 
En todo caso, sugieren un recorrido. 

De cada formación que me ha removido un poco por dentro he seguido tirando de sus hilos, incluso mucho tiempo después, cuando he encontrado unos apuntes con alguna frase inspiradora, un libro anotado o cualquier otro detonante que me ha llevado a querer saber más. Gracias a esta afición he aprendido muchas cosas, la curiosidad hace que cada nuevo hallazgo lleve a otro y otro... en una cadena infinita de sorpresas. Si bien es cierto que mejor no pretender abarcarlo todo, porque es prácticamente imposible, si puedes dejarte llevar por ese afán de ir abriendo cajitas mágicas, de ir encontrando pequeños tesoros.



De esta escuela de verano, que ya veo como algo lejano, qué curioso... Unas cuantas motivadas hemos querido seguir tirando de lo que tan generosamente David Altimir nos dejó: una propuesta de repensar nuestro papel como maestros en este momento de cambio vertiginoso y de confluencia de tantas miradas y modos de hacer. De lo que llamamos nuevas pedagogías, pedagogías alternativas, innovación. Creo que es, sobretodo, la necesidad de ir hacia alguna parte lejos de seguir repitiendo lo mismo de siempre, como si de una cadena de montaje se tratase. 

Tal vez son las ganas de volver a enamorarse de la profesión, como en una relación un poco desgastada por la monotonía.

Cuando empiezas a reflexionar sobre un tema, en un contexto tan amplio como es el educativo, lo más probable es que necesites tiempo para investigar, cotejar, debatir, replantear y sacar tus propias conclusiones.

De la propuesta de manifiesto sobre el papel del maestro y la maestra en la actualidad impulsada por David Altimir surgieron puntos de partida para empezar a pensar, y eso queremos, seguir pensando y hacerlo con mucho rigor y tomándonos todo el tiempo del mundo. Tiempo, precisamente eso que parece que nos falta.

Estas ganas de seguir aprendiendo y hacerlo en comunidad, en equipo, nos lleva a crear un grupo de trabajo al que hemos titulado Ser maestros en la incertidumbre (Ser mestres ne la incertesa) y que lo formamos de entrada cinco personas que trabajamos en la etapa de Educación Infantil, pero nuestra pretensión es ampliar la mirada y la reflexión entorno al papel del maestro y la maestra más allá del 0-6, a toda la vida educativa.

Esperamos que vaya creciendo con la adhesión de personas que aporten pluralismo y más miradas para trabajar juntas, primero para conocer a fondo nuestro legado cultural, y a partir de ahí, seguir estudiando todas las aportaciones hasta nuestros días y poder dar forma al manifiesto. Poco a poco y con paso firme.

lunes, 10 de julio de 2017

¡CACA! NO TOQUES ESO

Hace tiempo que quería escribir esta entrada pero no sabía por donde abordar el tema, es que no me quiero buscar enemigos ;), pero a veces creo que soy la única persona a la que le molesta que a TODO TODO TODO cuanto se sitúa en el suelo y no queremos que un niño coja, toque o juegue, le llamamos por el global e inespecífico nombre: CACA.

En el césped de la piscina no hay caca
(en todo caso flores, hojas, semillas, un trozo de globo, una bola de papel de aluminio...)





En el suelo de tierra tampoco hay caca
(Y si la hay no se ve, lo que si se ven son colillas, hojas secas, piedras, pedazos de papeles, palos...)



Nada en contra de llamar CACA a: el number one de las cacas que decoran aceras, calles, caminos, campos, bosques, playas... las cacas de perro, aún hoy en día, en que es obligatorio recogerlas, hay muchas. Y entiendo que, si ves una caca en el suelo, estás en tu derecho de alertar a un pequeño investigador dispuesto a analizar en profundidad dicho elemento. Porque, según me he informado, contienen parásitos, virus y bacterias. Opino que en este caso si sería adecuado decir: no toques eso que es caca.

Que el pequeño pide explicaciones, le argumentamos brevemente, nada, cuatro apuntes que sirvan de disuasión y, a ser posible (lo es) que sea cierto. Con un "con la caca no se juega" basta. 
Justo escribo esto, que me he acordado de las clases de monitor del tiempo libre, un día en que fuimos a Collserola y nos dedicamos a identificar cacas por los campos; en ese caso las cacas son parte fundamental de la experiencia, del juego. Así que cada cuál decida cuando la caca se toca o no se toca, se juega o no se juega...
Un niño sabe que es una caca, es lo que él hace, primero en el pañal, más adelante en el váter. Sabe que la quitamos y la tiramos, que huele mal, que limpiamos el culo para eliminarla y que no dejamos rastro de ella. Aunque para ellos no es un elemento tan indeseable como para la gran mayoría de adultos, puesto que más de uno quisiera poderla tocar y jugar con ella.

Los niños pronto aprenden que todos los animales hacen caca, solo con salir a la calle podrán ver cacas de perro, de gato, de pájaro... y si vas al bosque, de muchos más animales. Como es sabido que es un tema que encanta a los niños y las niñas está muy presente en la literatura infantil. Por ejemplo el cuento El pequeño topo que quería saber quién le había hecho aquello en la cabeza.

Peroooo... ¡ojo! en el suelo hay muchas cosas que no son caca, muchísimas, todas ellas con su nombre, y las que por desgaste, fundición o razones varias, es imposible determinar qué narices es, pues es SUCIEDAD, PORQUERÍA, BASURA, MUGRE, DESPERDICIOS, DESECHOS, etc. Por favor:

 ¡¡BASTA YA DE LLAMAR CACA A TODO LO QUE ESTÁ EN EL SUELO!!

Puede parecer absurdo pretender distinguir entre los distintos tipos de porquería, basura, desechos, suciedad, cuando con un "¡schhtt, caca!" lo tenemos apañado ¿no? También podemos abrir la despensa y decir que todo es comida.

Y a todo esto... ¡Feliz lunes, que hoy seguro será un gran día!

sábado, 8 de julio de 2017

DESPUÉS DE LA ESCUELA DE VERANO

La reflexión post-escuela de verano creo que siempre es necesaria, y para mí difícil, pues el componente emocional es tan potente que cuesta sentarse y hacer un poco de balance de todo lo vivido y lo mucho aprendido, entendiendo el aprendizaje como algo inherente de cualquier vivencia o experiencia. Pero a menudo, cuando la información nos viene a raudales, podemos caer en el error de darlo todo por válido y lo más normal es que no todo sea adecuado para llevarlo con nosotros de vuelta a nuestra realidad.


Ahora también, confieso, estoy sugestionada por el potente artículo que ha escrito Gino Ferri en el Diari de l'Educació, artículo que he tenido que releer para digerir tantas ideas interesantes que pone sobre la palestra y cuestiona. Verdades como puños me atreví a comentar y me corrigió que lo que había hecho era exponer su opinión de un modo estructurado y argumentado (de la amplitud de su mirada, los que le seguimos la pista y le leemos, ya estamos al corriente) y seguro que si me lee dirá que no me corrigió...

Recomiendo que leáis el artículo de Gino, expone algunas de las inquietudes y de los despropósitos que estamos viviendo actualmente relacionados con el mundo de la educación, muchos de ellos parecen tan bien aceptados que hasta cuesta ponerlos en duda, no puedo dejar de darle las gracias por sacarlos a la luz y por hablar de rigor científico, ¡por exigirlo!

Hace unas pocas entradas os decía que los blogs no son revistas científicas. No hay un equipo de profesionales y expertos que revisen, contrasten y validen la información, así que esa información no es rigurosa desde mi punto de vista.

En mi caso, creo que queda claro que se trata de un espacio personal en el que muestro, opino, reflexiono, sobre aspectos que me preocupan, a veces relacionados con educación, pero aún así trato de que quede claro que es mi opinión, no tengo la presión de tener que vender nada, no pretendo dar soluciones o recetas, quiero compartir mis aciertos y errores, mis dudas... Siento este espacio más como un diario íntimo que como un blog, aunque sea de blogger, aunque sea público. Estoy abierta a la crítica, al diálogo, a la reflexión SIEMPRE. Por eso, desde la parte que me toca, soy cuidadosa en no dármelas de experta en nada, y muchas veces, como lectora, me he indignado, entonces he dejado de leer entradas de esa persona y listo... 

No me detengo en este punto ahora, es un artículo extenso y da para pensar mucho, me parece que somos una profesión a la que nos cuesta escuchar las críticas sin sentirnos atacados, tal vez sea el componente emocional... A veces, el grado de implicación es muy elevado, pero no existe una relación directa entre horas/esfuerzo dedicado y ser un buen profesional; te puedes formar y malinterpretar totalmente la esencia de lo que se está cociendo, lo he visto muchas veces. Insisto, perdonad que no entre en este tema porque no creo que se pueda abordar así, de pasada.



Mi escuela de verano, la que yo he vivido, necesita un tamiz, el que espero hacer, no ahora, sino en muchos encuentros reflexivos sucesivos, los que (confieso que con altas expectativas) espero que se den en el recién ideado grupo de trabajo para reflexionar y repensar el papel del maestro de la escuela actual. Si algo agradezco a este espacio de encuentro y de intercambio que es la escuela de verano, es la posibilidad de que a partir de una necesidad grupal se le pueda dar forma y concretar en un grupo de reflexión abierto a muchas más cabezas pensantes, a muchas miradas similares y distintas. 
También agradezco a la escuela de verano el haber estrechado un lazo con mi querida Tere, ahora tendremos muchas más ocasiones de seguir creciendo juntas profesional y personalmente. A Mar, a parte de robarle una anécdota que os cuento en breve (la de las mimosas Mar, ya te pedí permiso ;)) siempre es un placer coincidir con ella, por su humanidad, su intensidad y sus infinitos conocimientos que siempre aspiran a más. 
Y disculpad que solo mencione a dos personas de todas las que se han cruzado en mi camino esta semana, no quiero convertir esta entrada en una carta de agradecimiento porque mi intención es otra, no porque no tenga a quién. Y luego me sale la vena tímida y no me atrevo a acercarme a personas con las que me hubiese gustado conversar, a estas alturas aún soy bastante cortada.


La escuela de verano es un contexto formativo intensivo y concentrado, y considero que en un espacio de encuentro, de intercambio de ideas, experiencias y opiniones, hay que llevar el sentido crítico bien activado, por no acabar dejándonos arrastrar por el entusiasmo ajeno y acabar por llamar verdades a opiniones ajenas (gracias de nuevo Gino por la puntualización). O por tomar como certezas lo que dice una persona solo por estar en el bando del formador. Por este motivo escogí el curso de David Altimir, por su cautela con no ofrecer recetas o mensajes que se puedan tomar como dogmas.

Después del subidón tiene que ponerse el freno, las decisiones en caliente corren el riesgo de ser apresuradas, por lo que poco meditadas y asimiladas, y seguramente poco cuestionadas. Para mí no vale el ir directa a tu escuela y querer desmantelarlo todo, avasallar con ideas aún poco masticadas. Porque entre nuestro entusiasmo y el desconocimiento de quien nos escucha ajeno a nuestra vivencia, se puede cocinar un cóctel realmente peligroso.

Pienso que en temas de educación hay que poner especial cuidado a no ser temerario, no confundir motivación, entusiasmo, ganas, con imprudencia. Y más en el contexto actual en el que se vende mucho humo, se etiqueta todo y existen unas ganas de cambio que pueden llegar a querer acogerse a lo más seductor que se nos ponga delante. Así que, esta última semana de curso, me comprometo a volver a la escuela con prudencia, permitiendo que lo que me hierve dentro se enfríe un poco y tomarme mi tiempo para reflexionar.

P.D.: Agradezco la crítica que se hace desde el conocimiento y la coherencia, Gino me dio su opinión respecto a la arena cinética (de la que os hablaba hace unas pocas entradas) y me gustaría compartir lo que me ha suscitado su comentario no porque rectificar sea de sabios, no me las doy de sabia, ¡faltaría más!, sino porque la humildad es para mi fundamental.

P.D.: Perdona Gino que te nombre tanto, dos ratos que te veo y mira lo que me trastocas!

martes, 4 de julio de 2017

DIARIO DE LA ESCUELA DE VERANO

Hoy es el segundo día de mi paso por la Escola d'Estiu de Rosa Sensat, esta es la 52 edición, y aunque he faltado a muchas, también es cierto que he asistido a muchas otras. Cada final de curso, con el agotamiento acumulado de haber, justo acabado, de redactar informes, organizar materiales, ordenar papeles, reflexionar sobre todo lo vivido a lo largo del intenso (siempre lo son) curso escolar en forma de valoración escrita, y con las justificadas ganas de vacaciones y, no hay que obviar, lo que supone planificar un viaje estimulante y blablabla... ¿No os habéis cansado solo de leerme? Ya, os entiendo, yo estoy igual: ¡AGOTADA!


Y solo llevo dos días de formaciones... (Ahora estoy pensando en voz alta).

Yo ya tuve mi momento, antes, cuando me apuntaba a todas las formaciones con la única restricción que la económica. Pero mi vida académica, formativa, como se le quiera llamar, también sufre aquello que laboralmente ya vivo en mis carnes desde hace un año: la conciliación laboral y familiar.

Hay días en los que de tanto cuadrar horarios, de tanto planificar hasta el último detalle (mi grado de despiste es inmensamente más elevado que mi afán organizador), de tanto dar vueltas y mover cielo y tierra para asumir unos días de fiebre de Juno, una visita médica o una reunión fuera de horario, me canso mucho antes de que se acerque la fecha fatídica. Y si esto me pasa ahora, que Juno viene conmigo a la escuela por la mañana y nos vamos juntas por la tarde, no sé que haré más adelante... Bueno, ya me preocuparé cuando sea necesario preocuparse que si no esto es un sinvivir!

Quería compartir esta sensación porque, ciertamente, para mí estos dos últimos años asistir a la escuela de verano han exigido un esfuerzo extra. Alguien mientras me lee pensará que si tanto lío me supone que no haga formaciones y listo, que no me las exige nadie. No lo puedo evitar. Este espacio de intercambio final entre compañeras y compañeros, esta dosis de ganas de seguir investigando sobre esto y aquello y lo de más allá, bien merece una semana de estrés, comer poco y mal, pasar mucho calor y tirar de hermana para que cuide unas horitas a Juno.


Hoy, ya lo veis, no me estoy dedicando a resumir o reflexionar sobre los cursos que justamente acabo de empezar. Espero compartir muchas de las cosas que me remuevan estas formaciones pronto. Esta noche me voy a la cama feliz de haberme reencontrado con personas queridas, de haber coincidido con personas encantadoras, de haber conocido a gente preciosa :)

¡¡Y mañana más!!

P.D.: Buscar entre los libros de la primera planta alguno especial para recordar esta escuela de verano.

lunes, 3 de julio de 2017

MATERIAL DE EXPERIMENTACIÓN: ARENA MÁGICA

Hace tiempo que en la escuela tenemos arena kinética o cinética (arena mágica) como material de experimentación, y por aquello de dar continuidad a lo que allí sucede en casa, me decidí a comprar nuestra propia arena (después de descartar hacerla yo misma). Algunos lugares donde encontrarla:
  • En montesoriparatodos.es 2'5 Kg. sale a 23€ (+ 4'9€ de gastos de envío si no superas los 80€).
  • En Amazon 1/2 Kg. cuesta 13€
  • En jugarijugar 1 Kg. cuesta 9'7€ (gastos de envío a parte)
  • Y en muchas jugueterías la venden con moldes a precios muy elevados...
Yo declino las de moldes, y no por el precio, que también. Sino porque si algo me gusta de un material es que se pueda manipular como se desee, que no venga con instrucciones y menos con unas pautas tan marcadas de qué hacer con él. Por este motivo, elegí ofrecer la arena junto a material de juego inespecífico: recipientes variados y cacharritos que tenemos en casa (aunque sean especialmente adquiridos para Juno) y animales.

Hasta un elemento aparentemente tan libre e infinito en oportunidades de juego se puede comercializar y convertirlo en una propuesta acotada y sin mucho espacio para desarrollar la creatividad y la imaginación. Hasta algo como la arena se puede meter en una caja y ofrecer una imagen del producto final a realizar y convertirlo en una actividad imitativa, qué le vamos a hacer...

¿Por qué arena kinética?
Para mí como la arena de la playa ninguna, porque en cada lugar tiene sus particularidades: el grano más gordo o más fino, el color, la textura, la composición, etc., varía... Probad a mirarla a través de una buena lupa o un microscopio, ¡es alucinante!

Pero es una buena alternativa, sin dejar de usar la auténtica. Su textura es muy agradable, esponjosa, suave, y se puede moldear un poco (no es plastelina). Si la aprietas se compacta y si la dejas ir parece que los granitos se muevan solos.

No tiene olor y si quisieran probarla no les va a pasar nada, es hipoalergénica.

¿Para qué edades?
Juno aún no tiene 2 años y ya disfruta con ella. Eso sí, ella no hace formas ni figuras, ¡ni falta qué hace! Y a mí ni se me ocurriría mostrarle como hacer castillos ni nada similar, ya lo descubrirá por sí sola, con un poco de suerte le dará diferentes usos, todo a su tiempo.

Recopilación de materiales para esta ocasión:

  • 3 caballos, una tortuga y una serpiente
  • 3 frascos de cristal
  • Piedras de cristal en color transparente y lila
  • Piedras de "gresite" en color blanco
  • 1 flanera XXS
  • 4 cañas de bambú
  • medio coco
  • 1 jarra de juego de té
  • 1 colador XXS
  • 1 colador sin mango
  • 1 cuchara plana de madera
  • 2 cuenquitos de madera XXS
  • 1 bandeja de madera con espacios para colocar cosas
  • 1 cuenco plano y cuadrado de madera
  • 1 concha grande tipo "zamburiña"
  • algunas conchas y caracolas marinas pequeñas
  • 1 esterilla para hacer sushi 
  • 1 de las bandejas de la vaporera de bambú
Aspecto de la propuesta:



Empieza la acción:




















domingo, 25 de junio de 2017

¡VIVE LA FRANCE!

Ya hemos estrenado la nueva estación y lo hemos hecho con todos los topicazos: San Juan en la playa, paellita junto al mar, día de camping, hotelito costero, sandía en la piscina, siesta/lectura bajo la sombrilla, picaduras de mosquito, biquini escurriéndose en la ducha... ¡Nos ha cundido mucho! Pero lo mejor lo mejor de todo: la sensación de tiempo inagotable.

Ayer, me sentía en esa nube que produce el estado vacacional, sin prisa por hacer nada en concreto, dejándome llevar por mis ganas de leer, comiendo lo que me apetecía y cuando me apetecía, vistiendo una camiseta cómoda y andando descalza por el piso. Ayer, ya de noche, estuve leyendo hasta que necesité encender la luz para continuar, y pronto vi la esperada palabra (FIN*). Miguel encendió el televisor y refiriéndose a una película que echaban en La2 me dijo: mira una de las que te gustan a ti, y si, dio en el blanco. Casualmente, una francesa y un francés, anoche me hicieron muy feliz. 

Basada en hechos reales
Delphine de Vigan y su novela Basada en hechos reales (Anagrama, 2016).



Delphine es autora del superventas Nada se opone a la noche, pero de ese libro sé bien poco porque no me ha dado por leerlo, aún. Después de devorar Basada en hechos reales, afirmo que tengo intención de leer todo cuanto escriba la autora.

Basada en hechos reales es de aquellas novelas que enganchan, que atrapan. Anoche, mientras se atisbaban las últimas páginas del libro que ha sido mi compañero de escapadita sanjuanera, me daba cuenta de que lo iba a echar de menos. Ha sido una lectura fascinante, me ha conquistado a cada página, me ha tenido ansiosa por saber qué vendrá después y hoy me he levantado con la intención de recomendarla porque bien lo merece, o a mí me lo parece, que para gustos ya sabemos...

Me ha gustado como retrata a los dos personajes principales, como te los va dando a conocer física y psíquicamente, como van evolucionando a lo largo de los sucesos. Y esa sensación de creer que cuanto explica pertenece a su intimidad, y después ya no estar segura de nada. Igual que a las protagonistas las abre en canal para mostrar sus más profundos miedos, inseguridades, contradicciones y manías, hasta el punto de producir angustia, también de algún modo hace confidente al lector de cuanto acontece. 

Aún así, no es de aquellas historias en las que te identificas con uno de los personajes, en mi caso no me ha sucedido, y con quien menos, con Delphine. Pero me han resultado tan cercanas, que ha despertado en mí la complicidad de las confidencias de una amiga íntima.

Creo que es un libro que puede gustar especialmente a personas que se dedican a escribir o que adoran la escritura, pero también a quienes sus inseguridades a veces les juegan una mala pasada.


Pequeñas mentiras sin importancia
Y Guillaume Canet con su película Pequeñas mentiras sin importancia (Les petits mouchoirs) de 2010.
 
http://www.fotogramas.es/Peliculas/Pequenas-mentiras-sin-importancia
Con François Cluzet, Marion Cotillard, Benoît Magimel, Gilles Lellouche, Jean Dujardin,Pascale Arbillot, Edouard Montoute, Valérie Bonneton, Laurent Lafitte,Anne Marivin, Louise Monot, Joel Dupuch, Hocine Merabet, Maxim Nucci...


Este film trata el tema de las relaciones personales: la amistad, las relaciones de pareja, los problemas generacionales, de un modo introspectivo y ahondando en la fragilidad de todo ello.

Pero no doy más pistas, hay que verla, porque lo mejor de la película son las interpretaciones. Y dicho esto, me voy a la francesa ;)




miércoles, 21 de junio de 2017

VENGA NIÑOS, HOY VAMOS A TRABAJAR...

Con frecuencia escucho la palabra "trabajar" relacionada con actividad infantil, sobretodo aplicada a la escuela, y me chirría. Sé que se ha convertido en una expresión y casi que trasciende su significado en sí, pero hace mucho tiempo que evito usar esta palabra tan habitual, que sin querer, se te escapa de los labios.

Primero vamos a ver los significados:
Del latín vulgar tripaliāre 'torturar', derivado del latín tardío tripalium 'instrumento de tortura compuesto de tres maderos'.
No empezamos bien, vamos a darle otra oportunidad a ver, seguimos buscando... 
1. intr. Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual.2. intr. Tener una ocupación remunerada en una empresa, una institución, etc.3. intr. Ejercer determinada profesión u oficio.4. intr. Dicho de una máquina: funcionar.5. intr. Dicho de un establecimiento o de un organismo: Desarrollar su actividad.6. intr. Colaborar o mantener relaciones comerciales con una empresa o entidad.7. intr. Intentar conseguir algo, generalmente con esfuerzo.8. intr. Dicho de una cosa: Obrar o producir un efecto.
Ya es suficiente para hacernos una idea de lo que implica, según su definición, trabajar: actividad, acción.

Ir a la escuela cinco días por semana una media de ocho horas, te apetezca o no, llueva o haga calor, te encuentres bien o regular, es lo más parecido a un trabajo, sí. Aunque no esté remunerado.

Precisamente por la cantidad de horas de media que pasan los niños en la escuela desde edades tan tempranas, tendríamos que ofrecer un contexto de vida y no de trabajo. Que implica concebir la escuela como un lugar donde vivir y convivir, donde crecer, ser feliz, relacionarse, emocionarse... ¿Habéis visto que no he puesto en ningún momento donde aprender? Porque resulta redundante, los niños y las niñas aprenden de todo cuanto les rodea, y más si se les deja ser protagonistas de sus actos.

Una escuela activista, la escuela del "hoy hemos hecho..." está bastante cerca de hacer trabajar a los niños. Y existe ese empeño en trabajarlo todo: las emociones, los cuentos, la psicomotricidad fina... Un contexto rico ya ofrece a los niños la oportunidad de poner en práctica sus capacidades y de adquirir habilidades. 

¿Realmente es necesario querer abarcar tanto?

¿No estamos reduciendo la etapa de educación infantil a un puñado de ítems que ir marcando en un folio? Trabajado y conseguido: v. No conseguido x. Porque un trabajo exige ser productivo y alcanzar unos objetivos, claro.

En mi opinión, la incoherencia surge cuando estos aprendizajes que tendemos a aislar para "trabajarlos" de un modo explícito y concreto, se fuerzan y se cuelan en la jornada como una seta a la que asignas una franja determinada. Muchas veces, sin mucho sentido en relación a los acontecimientos del día, y a veces con poca continuidad: hoy se hace esto, mañana lo otro, pasado...

Hacer, hacer, hacer... Producir.


Por ejemplo, si utilizamos los cuentos para trabajar aspectos concretos, estamos relegando su función primordial, la que debería de ser nuestra única preocupación: acercar la literatura a los niños (y todo lo que esto conlleva: el gusto por la lectura, por conocer historias, desarrollar la imaginación, sumergirse en la fantasía..., y la belleza en sí que todo libro debería tener). 

Claro que, de modo indirecto, aparecen muchos de los contenidos del currículo, no solo los relacionados con el área de comunicación y lenguajes, sino que abarca puntos de todas las áreas. 
Si optamos por una literatura infantil de calidad (no infantiloide, ni de colores primarios y chillones, formas básicas y mensajes simplones) no debemos preocuparnos tanto de que se trabajen aspectos tan básicos como, por ejemplo, los colores (existen en la vida, y en los libros también, incluso los que optan por el blanco y negro y los degradados de grises, son una gran riqueza en este aspecto), o los números (las matemáticas están implícitas en todo cuanto existe, en toda su amplitud, no es necesario empeñarnos en identificar-las en algo que es mucho más sublime si no lo segmentamos y los servimos como un cóctel de micro-contenidos didácticos) o las emociones (tan de moda ahora, cuando una historia bien narrada y de personajes redondos contemplará el componente emocional de un modo natural).

Puntualmente, es enriquecedor ofrecer propuestas, provocaciones, materiales novedosos, etc. Siempre priorizando la atención de las necesidades básicas de los niños y su bienestar global, porque la vida en la escuela debería ser un fluir armonioso, no una carrera a contrarreloj ni un preparatorio para algo superior.


¡Tienen toda una larga vida laboral por delante! No me he vuelto loca, me refiero a prácticas, etapas larguísimas haciendo de becario, uno tras otro, trabajos mal remunerados, trabajos temporales.... Toda una odisea. Con este negro panorama a la vista, es normal que nos obsesionemos con capacitarlos para ser buenos empleados aún antes de dejar el chupete, pero me parece tan cruel...

domingo, 18 de junio de 2017

EN EL PARQUE INFANTIL

El año pasado frecuentaba un parque que me gusta mucho y que está cerca de casa, claro que entonces yo estaba de baja y solía ir por la mañana (que en período escolar en los parques a esa hora no hay ni un alma) o a la hora que se me antojaba. Íbamos cargadas con el kit de materiales para jugar en el arenero y disponíamos de todo el espacio, la tierra, las piedras, las flores, los columpios, el tobogán, los pájaros, las hormigas... para nosotras.

Estaba muy mal acostumbrada y ahora estoy viviendo lo que es ir al parque una tarde cualquiera y todos sus inconvenientes:
  • Que la zona de juegos esté en pleno solanero
  • Que la fuente esté monopolizada por los niños que llenan globitos para la típica guerra de globos de agua
  • Que hayan más adultos que niños en el espacio infantil
  • Que esos adultos hablen por sus correspondientes móviles o hagan más ruido que los niños (no siempre, hay que puntualizar)
  • Que la ratio sea excesiva y las edades muy dispares
  • Que quiera los juguetes de otro niño (un topicazo) y otros niños quieran los suyos
  • Que alguien te de mucha conversación y no te apetezca (no quiero ser borde, es que quiero estar con y por Juno)
  • Que Juno quiera ponerse en medio de la zona en la que están jugando a fútbol
  • Que Juno se acerque a las mesas de picnic donde desconocidos hacen sus cosas y los observe indiscreta

Aunque el parque parezca el lugar perfecto para que se socialicen los niños, no siempre pienso que es así. Cuando se dan la lista de inconvenientes, que así de pronto se me han ocurrido, por ejemplo, no es la mejor situación. Porque pretendemos que compartan sus "tesoros" cuando aún no están preparados para hacerlo y muchas veces priorizamos la necesidad adulta de "quedar bien" sobre las necesidades de los niños.

Por lo demás, ir al parque, después de una jornada laboral a cargo de un buen puñado de niños, y con temperaturas elevadas, es bastante agotador.

Trepando
La primera vez que se enfrentó al reto de trepar por los desgastados peldaños para lograr tirarse por el tobogán, tardó un rato: asegurándose a cada paso de estar bien sujeta, probando donde colocar el pie, como agarrarse, etc. Pero se tomó su tiempo y lo logró. Se le dibujó una sonrisa al ver que ya estaba arriba, y se lanzó satisfecha por la rampa, deslizándose más allá del final del módulo, sobre arenisca.

Le gustó tanto, creo que la dificultad que conlleva subir sin apenas haber ya listón de madera donde fijar el pie, que estuvo muchos días en los que sus últimas palabras antes de dormir y las primeras al despertarse eran para pedir que la llevásemos al tobogán.



Costumbres
Des de que hace buen tiempo, aprovechamos la buena temperatura y el solecito matutino que no molesta, para desayunar en el parque y jugar. Como no, aún sigue prefiriendo el tobogán entre todos los atractivos que ofrece el lugar.









Momentos compartidos
Día tras día, no nos perdemos nuestro rato de parque a primera hora de la mañana, a solas o acompañadas. Y ya conocemos los perros que sacan a pasear, las flores de los árboles y arbustos, los pájaros que frecuentan la zona...









Ventajas
Me fijo en todos los parques infantiles que veo allá donde vamos, sobretodo en el suelo, porque no me gustan los suelos de caucho u artificiales, prefiero aquellos que se sitúan en un entorno lo más natural posible y el suelo es de arena, tierra, piedras... Y por favor, que haya árboles, plantas, troncos, una fuente y algún módulo de madera.

En cualquier pueblo o ciudad encuentras parques y todos son distintos, eso es para mí un aliciente. Buscar los que más se adaptan a tus gustos y necesidades, ir de excursión a aquél que tiene aquello tan especial... Creo que es un buen recurso de juego infantil, para pasar tiempo en familia, o con otros niños, aunque en primer lugar elegiría siempre campo o bosque.

La mayor ventaja, desde mi punto de vista, es que es la excusa perfecta para que los niños jueguen al aire libre. Y una oportunidad para moverse libremente y correr, trepar, subir, bajar... También para descubrir el entorno y distintos elementos. Por último, en los parques los niños pueden intentar asumir retos, ponerse a prueba.