miércoles, 28 de octubre de 2015

ACOMPAÑAR

Hace meses una amiga me propuso asistir juntas a un curso sobre Educación Viva a través del Centre de Recerca i Assessorament d'Educació Viva e impartido por el maestro y psicomotricista Jordi Mateu Zorita en la escuela Congrés-Indians de Barcelona. 


El curso consta de nueve sesiones, en octubre asistí a la primera y salí con la impresión de que ésta iba a ser una formación de las que a mí me gustan, de las que te remueven por dentro, te hacen replantearte muchas de tus conductas, de tus patrones adquiridos, reflexionar, crecer... 

No se trata de un curso de tomar apuntes porqué es totalmente vivencial, pero si que creo que es importante ir anotando impresiones y es lo que voy a intentar plasmar en el blog, las sensaciones y los pensamientos que extraigo de cada sesión.

La primera sesión giraba entorno al tema del acompañamiento y los tipos de acompañamientoPero, ¿qué significa realmente acompañar?, ¿cómo lo interpreto y lo llevo a cabo? No se trata de reducirlo a lo hago bien o mal, sino de hacer un acto de introspección y sinceridad a nivel personal. Para empezar, cuestionándome qué entiendo por acompañar y, lo que considero más difícil, saber cómo acompaño más allá de cómo creo que lo hago. Es, por lo tanto, un ejercicio de autoconocimiento.

Acompañar
Acompañar me parece una palabra preciosa, respetuosa, me transporta a un camino, a unos pasos que se sincronizan... sigo preguntándome qué es exactamente.
1. tr. Estar o ir en compañía de otra u otras personas.
2. tr. Juntar o agregar algo a otra cosa.
3. tr. Dicho de una cosa: Existir junto a otra o simultáneamente con ella.
4. tr. Dicho especialmente de la fortuna, de un estado, de una cualidad o de unapasión: Existir o hallarse en una persona.
5. tr. Participar en los sentimientos de alguien.

RAE
Para acompañar hay que estar, como os comentaba en la anterior entrada estar disponible, y pienso que es tan importante por el impacto que puede llegar a tener en la autoestima de un niño.

Los adultos acompañamos de una forma u otra por algún motivo, influenciados por como hemos sido acompañados nosotros mismos, por factores sociales y culturales, etc., y lo podemos hacer de un modo directivo, negligente, motivador, sobreprotector, cooperativo, acaparador... Dependerá de la imagen de infancia que tengamos definida: si nuestro concepto de niño es el de un ser capaz, competente, y toda la ristra de adjetivos que a veces tan a la ligera plasmamos sobre el papel, deberíamos pensar si acompañamos en consecuencia. Algunos tipos de acompañamiento serían más coherentes si hablásemos de un ser frágil, sin iniciativa, etc.

Los cinco puntos básicos del acompañamiento forman la palabra POEMA
P de Presencia (disponibilidad) 
O de Observación, escucha, atención, percepción 
E de Empatía, resonar con el otro, ponerse en su piel
M de Mensaje y Movimiento, comunicación, cómo me sitúo hacia el otro (sistémica transgeneracional: constelaciones familiares) 
de Acompañamiento amoroso, unión
Divagando...
He pensado en la cantidad de veces que me han pedido que me defina a mí misma, en el colegio, en el instituto, en la universidad, en dinámicas, en juegos... ¿Por qué resulta tan difícil definirse a uno mismo? Creo que es porqué no estamos acostumbrados a la sinceridad; entonces, cuando nos piden algo, aparentemente tan sencillo, cómo decir cómo soy nos damos cuenta de que no lo sabemos porque hemos estado interpretando casi sin darnos cuenta. 

Hemos sonreído tantas veces sin ganas, hemos retenido gritos y hemos escondido lágrimas por estar mal vistos... En definitiva, hemos fingido ser más alegres, más amables, más listos, más campechanos, más trabajadores, etc. ¿Más felices?

Nos inculcan desde pequeños lo que está bien y mal, como una dicotomía absurda que se carga toda la escala de grises y lo reduce todo al blanco-negro, cómo hay que ser para sentirse aceptado, querido y respetado. Aprendemos a ocultar lo que nos dicen que son defectos, a avergonzarnos de nuestra propia esencia. ¡Qué crueldad! Es como decir "te quiero cuando sonríes y no cuando te enfadas", ¿qué tal un te quiero por lo que eres?

“Sueña lo que no eres y convertirás en pesadilla lo que eres”

Normalizamos el paripé, el fingimiento, y enmascaramos, maquillamos, le hacemos photoshop a nuestra personalidad para que resulte mas atractiva destrozando nuestra autoestima. No somos lo suficientemente buenos por eso tenemos que fingir ser de otro modo.

Si la autoestima se construye en base a la relaciones personales, entre otros aspectos, como adultos acompañantes siento que tenemos una gran responsabilidad al influir en la imagen de sí mismo que construirá el niño.

Lecturas
Cualquier libro de Rebeca Wild, para empezar:
  • Wild, R. (211). Educar para ser. Vivencias de una escuela activa. Ed. Herder.